Di no a una europa tóxica

En septiembre, la Comisión Europea presentó una nueva estrategia sobre sustancias químicas que podría haber jugado a favor de las grandes empresas. Entonces, pasamos a la acción y contribuimos a que se convirtiera en un plan más centrado en la población y en proteger su salud. Se trata de un caso en el que la gente de a pie alzó la voz en un asunto que, en otro contexto, se habría debatido internamente en la Comisión Europea entre dos bandos enfrentados: uno que defendía la salud de la ciudadanía y otro… digamos que haciendo muy poco por contribuir a ese objetivo.

Antes de implicarnos, algunas partes interesadas de la Comisión Europea estaban haciendo presión para que se permitiera la presencia de aún más toxinas en los productos que usamos a diario: de hecho, se filtraron algunos documentos internos a la prensa que lo demostraban. Dos de las organizaciones con las que colaboramos, la Health and Environment Alliance y la Oficina Europea del Medio Ambiente, nos pidieron ayuda para evitarlo y nuestra comunidad no dudó en pasar a la acción.

Nos enfrentábamos a un rival con muchísimo poder: hablamos de grandes empresas con recursos abundantes, dispuestas a todo para proteger sus beneficios, frente a una comunidad que se volcó con la causa y aportó 127 000 firmas a nuestra petición.

El miércoles 14 de octubre de 2020, la Comisión Europea presentó la nueva Estrategia de sostenibilidad de la UE para las sustancias químicas. Sobre el papel, sirve para proteger mejor nuestra salud y el medio ambiente, y supone un gran avance hacia una Europa sin contaminación.

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