El extremismo religioso se queda sin juez

Más de 123 008 personas de Europa, has contribuido a proteger nuestros derechos más básicos. Decidimos no quedarnos de brazos cruzados y nuestras firmas bloquearon el avance de un grupo fundamentalista católico llamado Ordo Iuris.

Para la mayoría de la gente, ser religioso implica tratar con amabilidad al prójimo. Este no es el caso de Ordo Iuris. Dentro de la comunidad católica, este grupo minoritario lleva la religión al extremo, niega cualquier bondad hacia los demás y fomenta el sufrimiento de muchas personas, especialmente el de las mujeres.

Son los responsables de que Polonia haya prohibido el aborto y eliminado las protecciones para evitar la discriminación de personas y colectivos LGBTQ. Ordo Iuris se hace pasar por un «laboratorio de ideas» mientras redacta propuesta de ley y actúa como grupo de presión en varios gobiernos. En ese país, han conseguido que sus miembros estén presentes en el Tribunal Supremo, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el órgano oficial de asesoramiento al presidente, entre otras instancias.

Cuando Aleksander Stępkowski, el fundador del grupo, decidió presentar su candidatura a juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos —la sala a la que toda la ciudadanía puede acudir en busca de justicia si nuestro país no respeta los derechos humanos—, nos preparamos para protestar.

En colaboración con el movimiento Huelga de las Mujeres Polacas (Ogólnopolski Strajk Kobiet), conseguimos que 123 008 personas manifestaran su oposición desde todos los rincones del continente en muy pocos días. Hicimos llegar esta disconformidad a todos los integrantes del comité antes de que decidieran quién iba a ocupar un puesto tan relevante. Las activistas de la Huelga de las Mujeres Polacas también se pusieron en contacto con los integrantes por teléfono en varias ocasiones y les explicaron los riesgos de designar como juez a un extremista religioso.

El 9 de abril, el comité rechazó la polémica candidatura del fundador de Ordo Iuris y la de los demás aspirantes polacos.

¡Hemos ganado!

Ahora, el Ejecutivo del país tendrá que presentar a otros candidatos nuevos para cubrir esa plaza. No solo se han cumplido nuestras exigencias (de hecho, ¡han ido más allá!), sino que también hemos enviado un mensaje alto y claro a unas autoridades que llevan años recortando los derechos de las mujeres y las personas LGBTQ.

Ya hemos demostrado en muchas ocasiones que los derechos humanos —que incluyen los de las mujeres y las minorías— son un pilar fundamental de las causas por las que lucha la comunidad de Movemos Europa. Cuando nos unimos, somos una fuerza capaz de impedir que quienes conspiran mañana, tarde y noche para abolir nuestros derechos se adueñen de los tribunales y las instituciones.

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